La Placenta: Ritual y Medicina

 (Publicado originalmente en la revista “Midwifery Today”Feb. 2004)

 

La raíz “medi” en la palabra “medicina” significa medio o mediador. La Placenta es un mediador del flujo de vida  física y energética entre la madre y el bebé.

 

Los  americanos indígenas la llamaban “la abuela”. Otras culturas la han llamado “pastel de bebé” o “hogar del bebé”. La tribu Ibo de Nigeria piensa en ella como un “gemelo muerto”, que merece su debido entierro. Los Hmong del sureste de Asia la llaman “la chaqueta”. Otros le consideran su primer cojín del bebe, visto que se recarga y se consuela con él. Otros la han llamado “el árbol de la vida”: Si se observa a la placenta, se pueden ver los delicados rastros de venas como las ramas de un árbol, y el cordón umbilical, como una serpentina ondeante. Se ha vinculado con los orígenes de la historia bíblica de la Serpiente que vivía en el Árbol de la Vida en el Edén. Originalmente, la serpiente era símbolo de sabiduría, no del mal, y el cordón umbilical que transporta sangre de vida hacia y desde la madre y bebé representaba la transmisión del conocimiento espiritual sobre como habitar el cuerpo físico. Cada bebe se siente a lado de su árbol de la vida, como la leyenda del Buda, sentado debajo del árbol de Bodi, esperando ser enlucido.

 

A través del tiempo y espacio, el humano ha realizado ceremonias en honor a las características vivificantes de la placenta. Se han enterrado placentas en los jardines, bajo los árboles, en lugares especiales manteniendo o “descansando” una nueva alma para la Tierra. En salas de parto modernas, he visto las mesas de parto equipadas con lo que parece una especie de resbaladilla plástico que va directamente de la orilla de la mesa a ¡un bote de basura!

 

En números anteriores del boletín MT se han publicado artículos sobre como hacer impresiones de la placenta, así como el concepto del nacimiento Lotus, (permitir que el cordón caiga de la placenta naturalmente, en su propio periodo de tiempo de varios días). Aquí me gustaría mencionar la costumbre china de preparación de medicina.

De hecho, los chinos utilizan la placenta como uno de muchos ingredientes en varias fórmulas. La que me gustaría compartir es la placenta por sí misma hecha en cápsulas conocidas como “Zi he Che”. Por casi 5,000 años los chinos han considerado a la placenta como una sustancia que tonifica los meridianos, el hígado y los riñones. También eleva la Esencia, ( Chi y Shen) nutre la sangre y ayuda a la lactancia. Para los occidentales esto se traduce de otra forma como ayudar a obtener fuerza, a curar la anemia, regular los períodos menstruales, una recuperación más rápida después del parto, a mejorar el sistema inmunológico y ayuda a regular el sistema nervioso autónomo. Hay muchos estudios hoy en día que demuestra su valor en tratar el depresión posparto.

 

La placenta es rica en nutrientes, hormonas, creadores de inmunidad (¡también células madre!), sin duda, ayudó a crear un cuerpo. En mi práctica “moderna”, la uso de esta forma:

 

Después del parto, hacemos  la Zi he che mientras la madre está en el post-parto inmediato, y si no, se conserva en el  congelador, hasta que ella esté más descansada y tenga tiempo. Creo que es muy importante y sanador para ella que la misma madre este presente cuando preparamos las capsulas o el polvito de su placenta para ser su medicina. ( También algunas mujeres hacen un estofado, licuado o alguna receta para comerse la placenta “fresca” después del nacimiento.) La siguiente receta china requiere que la placenta se seque, y se toma en pequeñas dosis en horas extra. Por ejemplo, en cápsulas de gelatina. Aquí está la receta básica:

 

-Lave el exceso de sangre de la placenta, remueva el cordón y las membranas. (Opciones: Se puede secar el cordón en forma de círculo para hacer una mordedora posteriormente para él bebe, se puede secar las alitas de las membranas en el aire libre para hacer papel o recuerdo.) Corte tiras delgadas de la carne de la placenta de 2 centímetros, lo más delgadas que pueda y colóquelas en una lámina para hornear galletas. (Recomiendo poner una hoja de papel de cera en la lámina, porque a veces el exceso de sangre es difícil de quitar). (Opción: Hay gente que tienen desecadora y allí se hace muy bien)  Colóquela en el horno a la temperatura más baja posible. “Hornee”  hasta que quede seca y crujiente (Según el horno, de 40 min hasta 2 horas aprox). Tiene una especie de aroma a hígado mientras se hornea. Después, triture en un mortero, licuadora o molinillo hasta obtener un polvo fino. Coloque este polvo en cápsulas de gelatina tamaño “0”, están disponibles por correo, internet, en varias tiendas de alimentos naturales, etc. Embotéllelas o colóquela en una bolsa Zip-lock y etiquétela bien con el nombre de la mujer de quien es la placenta, fecha del parto, fecha en la que se hizo medicina y cualquier otro dato que guste. La dosis estándar es de 2 cápsulas 2 o 3 veces al día por dos semanas después del parto para ayudar a que la leche fluya y para recuperar fuerza. (Opción: En vez de hacer capsulas, embotella el polvito y se da espolvoreado sobre comida o en una bebida según necesidad)

 

Es bueno guardar un poco extra para el bebé, en caso de que él o ella se enferme. También es buena para la ansiedad o inquietud en los tiempos de separación materna, como cuando el niño va por primera vez a la escuela, cuando se deja de lactar, o cuando la madre tiene que irse. Puede abrir las cápsulas de gelatina y  espolvorear su contenido en la comida; cereal, frijoles, sopa, lo que sea. En estos casos, el contenido de una cápsula dos veces al día por una semana es suficiente.

 

Cuando se corte el cordón, se puede regresar a los padres para que lo siembren en la tierra, bajo un árbol o lo sequen al sol y lo coloquen en una bolsa especial para dársela al niño en su adolescencia, como parte de su espíritu.

 

 Mas Medicina:

 

En México, donde yo vivo, las raíces de la medicina tradicional comparten muchas características de la china, las parteras también hacen medicina con placenta. Ellos toman la sangre fresca de la placenta, muelen un poco de la carne y hacen una tintura llenando un frasco limpio a la mitad con la placenta y la sangre, y la otra mitad con vodka  fuerte al 45% de alcohol, llenado al tope. Se almacena por 6 semanas, agitándolo diario, y después es filtrado y embotellado. Tiene usos similares a los ya mencionados, pero también valorado como tónico para las mujeres que atraviesan dificultades menopáusicas, de 10 a 40 gotas en agua, una o dos veces al día.

 

En estos casos, aconsejan usar sólo la placenta de una “mamá primeriza” que haya estado en excelente salud durante su embarazo.

 

Para aquellos que les preocupa que esto sea un producto sanguíneo, y aquellas enfermedades infecciosas potenciales, ¡no lo usen! Por otra parte, las píldoras Zi he Che sólo son administradas a la mujer y al niño. Además, es horneada a un estado seco y crujiente, así que no se preocupa. Sin embargo, pondría cuidado extra en la realización de la tintura menopáusica. Si se congela la placenta, para hacer la medicina y usarla después con la mujer, asegúrese de descongelarla completamente antes de empezar la preparación. Opciones: También a partir de la tintura madre, se puede preparar chochos homeopáticas de la placenta, y también esencia tipo bach.

 

A muchas mujeres les gustaría ver o participar, pero están demasiado ocupadas en el post-parto inmediato. Esta es la razón por la cual es divertido invitar a la mamá que más recientemente tuvo a su bebé a que ayude a preparar el Zi he Che de la nueva mamá, y después esta última, cuando tenga más tiempo y concentración, ayuda a hacer la medicina de otra nueva mamá. Es una experiencia unificadora.

 

Para las persona que no están interesadas en ingerir la placenta, también ofrezco mantenerlas en su congelador o el mío hasta que estén preparadas para enterrarlas. Esto puede ser con una fiesta, una ceremonia, o un acto muy privado. Algunas personas prefieren no lidiar con eso para nada. Algunas veces me regalan placentas anónimas de clínicas locales para usarlas cuando doy clases de partería.

 

Es aquí donde entra el jardín de partería. Tengo un espacio en mi jardín donde planto las placentas que nadie quiere, o cuando una pareja no tiene un hogar  o jardín permanente pero desea enterrarla. Planto cada una con mis propias oraciones pequeñas, después planto algunas semillas de flores, así que cambia año con año. Sé de otra partera que planta un árbol sobre cada una, ¡y ahora tiene una hermosa huerta! O también se puede plantar un rosal sobre cada una, y crear un jardín de rosas.

 

Estas cosas son pequeñas formas de afirmar nuestras vidas. Que las vidas de las mujeres importan. Que el nacimiento importa. No se tienen que hacer estas cosas constantemente, o hacer gran alarde de ellas. Comparta ideas, haga lo que crea que es mejor.

 

Un último pensamiento: Hace algunos años, estaba con una mujer que quería comer su placenta y hacer cápsulas con ella. Ella había hecho por adelantado una especie de caldo estilo minestrone. Después de haber dado a luz, corté aproximadamente un tercio de placenta en pedazos y la salteé, después la añadí a su caldo. Cuando sirvió la sopa invitó a su mamá, su esposo y a dos de sus más queridos perros para tomar una cucharada. Ellos estaban un poco renuentes (excepto por los perros), pero accedieron. Para mi reservado ojo vegetariano, al principio me pareció algo raro, y esperaba que ella no me invitara también. Eran entre las 2 y 3 de la mañana, en la mágica media luz entre el anochecer y el amanece, mientras tomaban sus cucharadas, sonriéndose entre sí, en su hogar lleno del milagro y misterio de una nueva vida. De repente tuve una apreciación más profunda del concepto de la Sagrada Comunión.

 

Mientras ellos tomaban la “mi carne y mi sangre”, de la nueva Madre y bebé, cada miembro de la familia se volvió literal y figuradamente parte de cada uno, e hicieron a la nueva vida parte de ellos, parte lo Sagrado del Espíritu encontrando materia y transformándose.